Pero Adán, fue creado fuera del huerto.
En el recuento de nuestros inicios, Génesis 2 lo deja ver claro: el hombre nació en zona deshabitada, de la parte indómita de la creación. Sólo después fue llevado al Edén.
Desde entonces los muchachos nunca se han mantenido dentro de las casas y los hombres han tenido un insaciable anhelo de explorar.
Añoramos regresar; es entonces cuando la mayoría de los hombres cobran vida. Pensemos, cuando un hombre va a las montañas, realmente llega a casa.
El centro de su corazón no está domesticado, y eso es bueno.
«No estoy vivo en una oficina dijo un empresario. No estoy vivo en un taxi. No estoy vivo en una acera». ¿Su conclusión? «Nunca dejaré de explorar».
En 1260 Marco Polo Salió a buscar a China. Aníbal atravesó sus famosos Alpes, Scott y Amundsen compitieron por el Polo Sur, Peary y Cook se disputaron el Polo Norte.
La aventura, con todos sus requisitos de peligro y locura, es un profundo anhelo espiritual en el alma del hombre.
El corazón masculino necesita un lugar donde nada sea prefabricado, modular, sin grasa, veloz, adjudicado, conectado, calentado en microondas.
Donde no haya fechas límites, teléfonos celulares ni reuniones de comité. Donde haya espacio para el alma. Donde, finalmente, la geografía que nos rodea corresponda a la de nuestro corazón. Recuerda, sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón porque de el, mana la vida.
Comments
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Mar 16, 2010Posted By
Juan CarlosMe gusta mucho este libro de Salvaje de corazon ya q abre la mente del hombre para que pueda ver hacia su interior y descubrir todas las cosas q se encuentran escondidas en su corazon, sus anhelos, sus deseos y cosas q solo un hombre puede hacer... Bendiciones!!!.
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